Cómo hacer una due diligence

En esta guía vamos a explicarte cómo hacer un due diligence, qué documentos conviene pedir, qué áreas deben revisarse y qué señales pueden ponerte en alerta.

Así tendrás una visión clara del proceso y entenderás por qué esta revisión puede influir en el precio, en las garantías y en la seguridad del cierre.

Obtén tu due diligence

En Díaz & Asociados te ofrecemos asesoramiento de due diligence para que afrontes la operación con mayor seguridad jurídica.

Qué es un due diligence

Cómo hacer Due Diligence

La due diligence es un proceso de revisión previo a una operación empresarial. Sirve para conocer la situación real de una empresa, detectar riesgos relevantes y valorar si la operación debe mantenerse en los términos previstos o revisarse.

Así pues, cuando explicamos qué es una due diligence, nos referimos a un análisis ordenado de la información jurídica, fiscal, laboral, financiera y comercial de la sociedad.

Esa revisión permite identificar contingencias, comprobar si existen pasivos ocultos y entender mejor el valor real del negocio antes de una compraventa de empresas, una inversión o una fusión.

Paso a paso de una due diligence

Aunque cada despacho legal tiene su propio sistema, en Díaz y Asociados solemos dividir una due diligence en 7 fases. Dicho proceso, pasamos a explicártelo para ayudarte a entender cómo se ordena la revisión y qué función cumple cada paso dentro de la operación

Paso 1: Definir el objetivo de la operación y el alcance

El primer paso consiste en concretar qué operación se va a analizar y hasta dónde llegará la revisión. No es igual un due diligence inmobiliaria que para una compraventa de empresas o para la entrada de un inversor o la adquisición de una unidad de negocio.

Aquí conviene fijar qué áreas van a revisarse, qué nivel de detalle necesitas y qué riesgos tienen más peso en la operación. Ese alcance condiciona todo el trabajo posterior.

Paso 2: Firmar confidencialidad y organizar el acceso a la información

Antes de revisar documentación sensible, lo habitual es firmar un acuerdo de confidencialidad, también llamado NDA. Así se protege la información societaria, financiera, comercial y estratégica de la empresa.

Junto a esa protección, debes ordenar cómo se entregará la información y quién podrá revisarla. Resulta útil definir interlocutores, calendario de cargas, sistema de preguntas y criterios de versión documental, porque un acceso mal organizado genera vacíos, duplicidades y retrasos que terminan afectando a la calidad de todo el proceso.

Si ves que el proceso se complica, en Díaz & Asociados podemos ofrecerte asesoramiento de due diligence para revisar la operación con más seguridad.

Paso 3: Preparar el data room y pedir la documentación clave

Una vez fijadas las reglas de acceso, llega el momento de preparar el data room y estructurarlo por áreas.

Lo recomendable es crear carpetas separadas para documentación societaria, contractual, fiscal, laboral, financiera y regulatoria, de forma que cada bloque se pueda revisar con método y sin perder tiempo en búsquedas dispersas.

La solicitud documental debe ser concreta y adaptada al tipo de due diligence. Suelen pedirse estatutos, libros societarios, contratos relevantes, cuentas anuales, deuda financiera, declaraciones tributarias, licencias, reclamaciones judiciales, documentación laboral y cualquier acuerdo que pueda condicionar el control de la sociedad o su continuidad operativa.

Paso 4: Revisar la sociedad por áreas de riesgo

Con la documentación ya disponible, la revisión debe avanzar por bloques bien definidos para que el análisis tenga sentido.

En el área societaria debes buscar confirmar la estructura real del capital, la validez de acuerdos, la vigencia de poderes y la existencia de pactos que puedan afectar a la transmisión de participaciones o al gobierno de la empresa.

En paralelo, nosotros recomendamos encarecidamente revisar contratos clave, situación fiscal, relaciones laborales, magnitudes financieras y cumplimiento normativo.

El objetivo aquí es contrastar si la empresa funciona como se ha presentado, si arrastra contingencias relevantes y si existen obligaciones, conflictos o limitaciones que alteren la valoración del negocio.

Evita riesgos fiscales antes de cerrar la operación

En Díaz & Asociados analizamos la situación fiscal de tu empresa para detectar contingencias y asegurar una decisión sin sorpresas.

Paso 5: Detectar red flags y valorar su impacto real

En este punto del proceso, empiezan a aparecer incidencias que requieren una lectura jurídica y económica conjunta.

Las red flags pueden adoptar formas muy distintas, desde una deuda mal reflejada o un litigio relevante hasta una licencia incompleta, una inspección tributaria abierta o cláusulas contractuales que se activan con el cambio de control.

Eso sí, detectarlas es solo una parte del trabajo. Lo verdaderamente útil es medir su impacto real sobre la operación, porque cada hallazgo debe traducirse en una consecuencia concreta.

A veces afectará al precio, otras exigirá garantías específicas, retenciones, condiciones suspensivas o incluso una revisión más profunda de determinada área antes de seguir avanzando.

Paso 6: Redactar el informe de conclusiones

Cuando la revisión documental ya está madura, llega el momento de convertir los hallazgos en un informe de due diligence claro, jerarquizado y fácil de utilizar en la toma de decisiones.

Ese informe debe separar lo accesorio de lo importante y presentar cada riesgo con contexto suficiente para que puedas entender su alcance jurídico, económico y operativo.

Un buen informe suele ordenar las contingencias por nivel de relevancia y explicar qué documentación las respalda, qué consecuencias pueden generar y qué pasos conviene dar después.

Paso 7: Usar los hallazgos para negociar precio, garantías o condiciones

El valor real de un due diligence aparece cuando sus conclusiones se trasladan a la negociación del contrato.

Si la revisión revela contingencias fiscales, pasivos laborales, dependencia excesiva de un cliente o incumplimientos regulatorios, esa información debe reflejarse en el precio, en el calendario de cierre o en las declaraciones y garantías de la operación.

También debemos decidir qué mecanismos contractuales ayudan a repartir mejor el riesgo detectado. Según el caso, puede interesar pactar indemnizaciones específicas, retenciones de parte del precio, ajustes vinculados a deuda y caja, obligaciones de subsanación antes del cierre o condiciones que permitan salir de la operación si aparecen hechos especialmente graves.

Qué documentos pedir para una due diligence

Para que la revisión tenga valor, te interesa pedir la documentación por bloques y con un criterio claro. Así mismo, es bueno adaptar la petición al tipo de compra, al sector y al nivel de control que vas a adquirir.

Dicho esto, existe una base documental que casi siempre aparece en cualquier due diligence bien planteada y que te detallamos a continuación.

Así mismo, y antes de entrar en detalle en la documentación, queremos recomendarte que la importancia de separar o clasificar la documentación societaria, contractual, financiera, fiscal, laboral y regulatoria.

Esto es así porque así podrás comprobar tanto la estructura jurídica de la empresa como su situación económica y su grado de cumplimiento.

Documentación societaria

Aquí conviene pedir la escritura de constitución, los estatutos vigentes, ampliaciones o reducciones de capital, pactos de socios, libro registro de socios o de acciones, organigrama societario, poderes vigentes y actas o acuerdos relevantes de junta y órgano de administración.

Este bloque te ayuda básicamente a verificar quién controla la sociedad, cómo se ha tomado cada decisión importante y si existe alguna limitación para transmitir participaciones o modificar el control.

Documentación contractual y comercial

En esta parte interesa pedir contratos con clientes clave, proveedores principales, distribuidores, agentes, socios estratégicos, financiadores, arrendadores y cualquier tercero del que dependa una parte relevante del negocio.

También consideramos importante incluir pólizas de seguro, garantías otorgadas, contratos de préstamo, leasing, renting, licencias de uso y acuerdos con cláusulas de cambio de control, porque suelen ser puntos sensibles en una operación societaria.

Documentación financiera

Aquí debes contar con cuentas anuales, balances recientes, cuenta de resultados, detalle de deuda financiera, calendario de vencimientos, posición de tesorería, previsiones, capital circulante y, cuando tenga sentido, ajustes sobre EBITDA o partidas extraordinarias.

Esta documentación permite comprobar si las cifras reflejan bien la realidad del negocio y si existen tensiones de caja, endeudamiento excesivo o elementos que puedan alterar la valoración.

Documentación fiscal

En el bloque fiscal suele pedirse el histórico de declaraciones tributarias, liquidaciones relevantes, aplazamientos, fraccionamientos, actas de inspección, requerimientos de la Administración y detalle de contingencias o créditos fiscales pendientes.

Con esa información puedes valorar si la sociedad arrastra riesgos con Hacienda, si existen bases imponibles o deducciones con impacto económico y si hay procedimientos abiertos que convenga tener muy presentes antes del cierre.

Documentación laboral

En el área laboral conviene pedir relación de plantilla, contratos de trabajo, pactos de alta dirección, políticas retributivas, bonus o incentivos, registro salarial cuando proceda, cotizaciones, documentación de Seguridad Social y expedientes disciplinarios o reclamaciones laborales en curso.

Este bloque sirve para detectar costes ocultos, compromisos retributivos relevantes, conflictos con empleados y posibles incumplimientos que puedan convertirse en contingencias tras la compra.

Documentación regulatoria y de cumplimiento

En lo relativo a este tipo, debes reunir licencias, autorizaciones administrativas, políticas internas de cumplimiento, expedientes sancionadores, reclamaciones ante autoridades, protocolos de protección de datos y cualquier documentación sectorial que condicione la actividad.

En esta sección queremos puntualizar que si la empresa opera en sectores regulados, este bloque gana mucho peso, porque una autorización incompleta, una sanción previa o un incumplimiento de compliance puede afectar de forma directa a la continuidad del negocio.

Litigios y contingencias

Aunque no todos los despachos legales lo revisan, en Díaz & Asociados consideramos fundamental pedir un apartado específico con procedimientos judiciales, arbitrajes, reclamaciones extrajudiciales, conflictos con socios, expedientes administrativos y cualquier pasivo contingente que todavía no esté resuelto.

Cómo pedir la documentación sin perder tiempo

Lo más eficaz es preparar una request list ordenada por áreas y subir cada bloque a un data room bien estructurado.

Así puedes seguir qué documentos ya se han entregado, cuáles faltan y qué cuestiones deben aclararse, evitando una revisión caótica y facilitando que los hallazgos salgan a la luz con más rapidez y contexto.

Qué revisar en una due diligence por áreas

Para ayudarte a comprender la sección anterior, hemos preparado esta tabla con la que podrás identificar qué documentos o materias conviene revisar, qué señales pueden ponerte en alerta y por qué cada área influye en el valor del negocio, en las garantías y en la seguridad del cierre.

Área Qué revisar Qué puede revelar Por qué importa
Societaria Estatutos, pactos de socios, poderes, actas, estructura del capital, acuerdos de junta y de administración Limitaciones a la transmisión de participaciones, conflictos entre socios, acuerdos mal adoptados, poderes caducados o insuficientes, dudas sobre quién controla realmente la sociedad Ayuda a confirmar que la empresa está bien estructurada y que la operación puede cerrarse sin obstáculos societarios
Contractual y comercial Contratos con clientes clave, proveedores principales, financiación, licencias, arrendamientos, distribución, franquicia, cláusulas de cambio de control Dependencia de pocos clientes, riesgos de resolución contractual, incumplimientos, costes ocultos, restricciones por afectación de control, compromisos que afecten a la continuidad del negocio Permite valorar la estabilidad comercial de la empresa y detectar riesgos que pueden afectar a ingresos o a la operativa
Fiscal Impuestos presentados, inspecciones, requerimientos, bases imponibles, deducciones, aplazamientos, contingencias tributarias Deudas con Hacienda, criterios fiscales discutibles, inspecciones abiertas, beneficios fiscales mal aplicados, riesgos por ejercicios no prescritos Sirve para medir el riesgo económico real derivado de posibles ajustes, sanciones o liquidaciones futuras
Laboral Contratos de trabajo, alta dirección, incentivos, bonus, Seguridad Social, políticas internas, reclamaciones y conflictos Costes laborales no previstos, contingencias por despidos, incumplimientos salariales, cotizaciones pendientes, litigios con empleados o directivos Ayuda a comprobar si la estructura laboral es sostenible y si existen pasivos que puedan aparecer tras la compra
Financiera Cuentas anuales, deuda, EBITDA ajustado, caja, circulante, previsiones, tesorería, vencimientos, operaciones vinculadas Imagen distorsionada de la rentabilidad, endeudamiento elevado, tensiones de liquidez, dependencia de financiación externa, desviaciones entre cifras y realidad Permite entender el valor económico del negocio y revisar si el precio de la operación tiene sentido
Regulatoria y compliance Protección de datos, licencias, sanciones, prevención de blanqueo, competencia, normativa sectorial, autorizaciones administrativas Incumplimientos normativos, riesgo de sanción, licencias incompletas, deficiencias de compliance, restricciones para seguir operando Resulta clave para saber si la empresa cumple con la normativa aplicable y si puede desarrollar su actividad sin bloqueos

Red flags que deben ponerte en alerta

Dentro de una due diligence hay señales que merecen una atención especial porque pueden alterar el valor de la empresa, complicar el cierre o justificar una renegociación. Podemos agrupar esas red flags en varios bloques para que te resulte más fácil identificarlas y entender su impacto real dentro de la operación.

  • Incoherencias en la documentación societaria: si los estatutos, las actas, los poderes o la estructura del capital no encajan entre sí, aparece una señal de alerta clara. Piensa que puede haber acuerdos mal adoptados, limitaciones a la transmisión de participaciones o dudas sobre quién tiene capacidad real para obligar a la sociedad.
  • Dependencia excesiva de clientes o proveedores: cuando una parte muy alta de la facturación depende de uno o dos clientes, el riesgo comercial aumenta de forma evidente. Lo mismo ocurre si la actividad descansa sobre un proveedor esencial sin alternativa razonable o con condiciones contractuales débiles.
  • Contratos clave con cláusulas sensibles: te aconsejamos revisar con detalle los contratos que pueden resolverse, modificarse o encarecerse si cambia el control de la empresa. Estas cláusulas pueden afectar a licencias, financiación, arrendamientos o relaciones comerciales estratégicas y alterar el equilibrio de la operación.
  • Litigios relevantes o reclamaciones en curso: una empresa con pleitos abiertos, conflictos entre socios o reclamaciones repetidas arrastra un foco de incertidumbre que puede tener impacto económico y reputacional.
  • Deudas ocultas o pasivos no reflejados con claridad: una de las red flags más delicadas aparece cuando la deuda real no coincide con la imagen que proyectan las cuentas o cuando surgen obligaciones fuera de balance. También es importante mirar con atención avales, garantías, préstamos vinculados y compromisos de pago aplazado.
  • Tensiones de tesorería y problemas de circulante: una empresa puede mostrar ingresos relevantes y, aún así, tener dificultades para atender pagos en plazo. Si hay retrasos recurrentes, dependencia de financiación a corto plazo o un circulante muy deteriorado, la viabilidad operativa puede verse afectada.
  • Riesgos fiscales significativos: las inspecciones abiertas, los criterios tributarios agresivos, las bases imponibles dudosas o las contingencias acumuladas en ejercicios no prescritos suelen exigir una revisión más profunda. Estas red flags pueden acarrear severas sanciones y recargos.
  • Incumplimientos laborales: los conflictos con empleados, la ausencia de documentación relevante, los compromisos retributivos mal documentados o las cotizaciones irregulares pueden generar costes importantes tras el cierre. También merece atención la situación de la alta dirección y de los sistemas de incentivos.
  • Falta de licencias o autorizaciones necesarias: si la empresa opera sin todos los permisos exigibles o mantiene autorizaciones incompletas, la operación gana riesgo de forma inmediata. Este punto pesa todavía más cuando el negocio depende de regulación sectorial o de habilitaciones administrativas para seguir funcionando.
  • Deficiencias en protección de datos o compliance: las carencias en protección de datos, prevención de blanqueo, competencia o políticas internas de cumplimiento pueden acabar en sanciones o limitar el desarrollo ordinario de la actividad. Además, suelen revelar una cultura de control débil, y eso merece una lectura más amplia dentro de la revisión.
  • Propiedad intelectual mal protegida: cuando la empresa basa parte de su valor en software, marca, contenido, diseños o know how, conviene comprobar que esos activos estén correctamente registrados o contractualmente asegurados. Si no lo están, parte del valor del negocio puede ser mucho menos sólido de lo que parece.
  • Información incompleta o resistencia a entregar documentos: también debe ponerte en alerta una entrega documental desordenada, tardía o claramente insuficiente. Cuando faltan contratos relevantes, no se aclaran preguntas básicas o aparecen versiones contradictorias, la revisión pierde fiabilidad y el riesgo de pasivos ocultos aumenta.

Evita riesgos fiscales antes de cerrar la operación

En Díaz & Asociados analizamos la situación fiscal de tu empresa para detectar contingencias y asegurar una decisión sin sorpresas.

Quién realiza una due diligence

La due diligence suele realizarla un equipo multidisciplinar, porque la revisión afecta a áreas distintas de la empresa.

Lo habitual es que intervengan abogados mercantiles para la parte societaria y contractual, asesores fiscales para los riesgos tributarios, especialistas laborales para la situación de la plantilla y perfiles financieros cuando la operación exige revisar deuda, caja, EBITDA o capital circulante.

En Díaz & Asociados, como expertos en derecho societario, abordamos este proceso desde una visión jurídica completa, coordinando la revisión de la documentación clave y ordenando los hallazgos para que tengas una base clara antes de tomar una decisión.

Si estás valorando una compraventa de empresas, la entrada en una sociedad o una operación corporativa, podemos ayudarte a revisar los riesgos y a enfocar la negociación con mayor seguridad.

FAQs

¿Cuánto tiempo suele durar una due diligence?

La duración depende del tamaño de la empresa, del volumen de documentación y de la complejidad de la operación, aunque en muchas pymes puede resolverse en unas pocas semanas si la información está bien ordenada y el acceso al data room es ágil.

¿Cuánto cuesta una due diligence?

El coste varía según el alcance de la revisión, las áreas que deban analizarse y el tipo de empresa, de modo que una due diligence limitada tendrá un presupuesto muy distinto al de una revisión completa con análisis societario, fiscal, laboral, financiero y regulatorio.

¿Es obligatoria una due diligence?

La due diligence no es obligatoria en todos los casos, pero sí resulta muy recomendable cuando vas a comprar una empresa, entrar en su capital o asumir una operación con cierto riesgo, porque te permite conocer mejor la situación real del negocio antes de comprometerte.

¿Es lo mismo una due diligence que una auditoría?

No, porque la auditoría se centra en comprobar si las cuentas reflejan adecuadamente la situación económica de la empresa, mientras que la due diligence tiene un alcance más amplio y revisa también cuestiones societarias, contractuales, fiscales, laborales y regulatorias.

¿Puede hacerse una due diligence si no compras toda la empresa?

Sí, también tiene sentido cuando vas a adquirir una participación minoritaria, una unidad de negocio o determinados activos, ya que la revisión puede adaptarse al objeto concreto de la operación y ayudarte a detectar riesgos antes de cerrar el acuerdo

Ignacio Sánchez Giménez – Abogado de Extranjería - Colegiado 11.366 · ICAM

Abogado colegiado en el Ilustre Colegio de Abogados de Málaga, especializado en Derecho Penal y Extranjería, con un enfoque riguroso y orientado a la resolución eficaz de asuntos legales para clientes nacionales e internacionales.

¿Te ayudamos?
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad